domingo, 4 de octubre de 2009

Hagase Tu Voluntad

ç Hoy, mientras dormía su siesta nuestro ricotín, mi Negro me propuso que viéramos la película En Busca de la Felicidad. No sé si me lo propuso con una doble intención o qué, pero me sentí suuuuper identificada con los personajes de la película, y es una de esas películas que uno igual queda con una sensación de pena y con rollo. Será por que estamos en una situación de tirar toda la carne a la parrilla o será un tema hormonistico? No lo sé, pero de alguna manera la película me dejo media enrollá.... El echo de sentir de repente tantos obstáculos para conseguir o llegar a un fin que uno desea, uno piensa será que tanta traba en el camino es una "prueba", o es una señal de que "ese" no es el camino, o que "eso" que se desea no lo merecemos, o qué.. Es inevitable hacerse estos cuestionamientos, cuando te has descrestado literalmente por algo y no ves los resultados que esperas. En un comienzo uno se decepciona, analiza lo que
posiblemente hizo mal y vuelve a empezar. Segundo error, o caída, o fracaso, como quieras llamarlo. Nuevamente la rabia, la decepción con uno mismo, la culpa hacia el resto, análisis y vuelta a empezar... Tercera caída... La rabia, a estas alturas ya a una no la abandona, pero ya no es una rabia contra uno ni contra el mundo es una rabia hacia Dios, que por que crestas no nos ayuda, por que no nos facilita el camino, que por que nos castiga de esa manera y nos sigue dando de esa forma...en fin tantas cosas más...Pero uno nuevamente se levanta y comienza de nuevo, pero esta vez es diferente, porque si bien, el deseo esta arraigado más que nunca a nuestra carne, ahora nos volcamos 100% a Dios, le suplicamos, le pedimos, le rogamos y nos abandonamos a El, en el fondo aplicamos literalmente el "Padre Nuestro", Hágase tu voluntad....Y misteriosamente nuestra fe reencontrada con Dios y con nosotros mismos, va haciendo milagros y las cosas van saliendo de a poco, van fluyendo. Creo que Dios nos manda pruebas, a veces muy duras, pero esas pruebas sólo tienen como finalidad acercarnos a Dios, a recordar que no somos seres omnipotentes, sino muy por el contrario, a recordar que somos hijos de Dios, y que pese a que somos obra y semejanza de El, no somos EL... y esto es lo que muchas veces olvidamos, nos hacemos soberbios.

Solo hay que poner en las manos de Dios nuestros proyectos, deseos, intenciones, y dejar que estos fluyan libremente, pero en total comunicación, armonía y amor a Dios. Y no olvidar el Padre Nuestro....

No hay comentarios:

Publicar un comentario